Si conoces Doñana entenderás que este trozo de tierra singular, se merece todos sus galardones: Parque Nacional, Parque Natural, Patrimonio de la Humanidad, Reserva de la biosfera, RAMSAR, Zona de Especial Conservación y Zona de Especial Protección para las Aves.

Yo además añadiría uno más: “Doñana, lugar imprescindible para la visita”, por proporcionar una experiencia inolvidable a todo aquel que la visita. Pero… ¿a qué se debe? Aquí hay 3 razones que lo justificarían:

Hace no mucho tiempo, era posible encontrar en algunos barrios de Sevilla, estampas de personas mayores jugando al dominó en las calles, niños y niñas jugando en las plazas, parques llenos de vida… pero desgraciadamente, estas espontáneas reuniones en espacios públicos están desapareciendo poco a poco de nuestro paisaje urbano, sin apenas darnos cuenta. Pero… ¿nos hemos parado a reflexionar sobre qué estamos perdiendo?

En mi opinión, estamos perdiendo oportunidades que nos proporcionan beneficios intangibles pero de incalculable valor para nuestro desarrollo como personas saludables:

  • Oportunidades de desconexión mental de las responsabilidades diarias.
  • Oportunidades de relajación, de frenar el ritmo acelerado del día a día.
  • Oportunidades de socialización con nuestros vecinos.
  • Oportunidades de mejorar nuestra salud, llevando una vida activa.
  • Oportunidades de disfrute de los elementos naturales que nos acompañan: jardines, flores, agua, árboles, aves, …

Salir a la plaza, jugar en los parques, reunirse en las calles,… situaciones con las que, hasta hace poco tiempo, estábamos familiarizados y que repentinamente han pasado a la lista de “estampas en extinción” de nuestras ciudades y que nos deben hacer pensar en… ¿qué estamos ganando a cambio?

Quizás hemos elegido el camino de la conexión digital, del entretenimiento televisivo, de la súper preparación de nuestros hijos con múltiples extraescolares… pero desde un punto de vista global, debemos saber que el planeta nos está pidiendo a gritos que recuperemos estos hábitos saludables locales.

Por nuestra salud personal y al mismo tiempo, por nuestra salud ambiental, es necesario plantearnos la recuperación de estos momentos de ocio. Es más, diría que en estos momentos de cambio global, es imprescindible desconectar electrónicamente un rato al día, parar de emitir gases a la atmósfera y volver a reconectar con la naturaleza: apreciar la sombra de nuestros árboles, el aire puro, las flores de nuestros jardines, el sonido del agua y la belleza de nuestras aves…

Si te gusta la naturaleza y buscas experiencias auténticas alejadas del turismo tradicional, también llamado “de masas”, que respete las formas de vida de la poblaciones donde se desarrolla.

Si buscas experiencias que garanticen la conservación de los espacios naturales que visitas y esperas que en el futuro nuevas generaciones tengan la misma oportunidad de disfrutarlos

Si buscas experiencias que fomenten un crecimiento social, cultural y económico de la población local.

Si buscas una actividad que te permita el contacto con la naturaleza y al mismo tiempo, te permita conocer más sobre ella.

Si deseas apoyar y participar activamente en la conservación de los espacios naturales que visitas.

Si consideras que los viajes deben desarrollarse bajo los siguientes valores:

  • Responsabilidad con el uso de los atractivos turísticos.
  • Respeto hacia las comunidades donde se desarrolla.
  • Honestidad con el producto para que conserve su autenticidad.
  • Aprendizaje al adquirir nuevos conocimientos sobre el lugar visitado.
  • Interacción basada en el contacto directo con recursos naturales y culturales.
  • Equidad para que los beneficios se repartan de manera equitativa.

¡Bienvenido! eres ECOTURISTA y por lo tanto, seguro que te identificas con la definición de ecoturismo de Héctor Ceballos Lascuráin (UICN) de su libro “Tourism, ecotourism and protected áreas:

“El viaje ambientalmente responsable, a áreas relativamente poco alteradas, para disfrutar y apreciar la naturaleza a la vez que se promueve la conservación, tiene un bajo impacto ambiental y proporciona un beneficio socioeconómico a la población local”.